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Cruceros Torre del Oro Sevilla desde el Guadalquivir

El Puente de la Barqueta de Sevilla: historia, ingeniería y la mejor forma de verlo

Hay puentes que simplemente sirven para cruzar un río y hay puentes que se convierten en parte del paisaje de una ciudad. El Puente de la Barqueta en Sevilla es de los segundos. Situado en el tramo norte de la dársena del Guadalquivir, es todo un ejemplo de ingeniería, aunque veces quede olvidado por la próximidad del Puente del Alamillo.

¿Quién construyó el Puente de la Barqueta?

El Puente de la Barqueta fue diseñado por Juan José Arenas de Pablo y Marcos Jesús Pantaleón Prieto, y construido entre 1989 y 1992 por encargo de la sociedad estatal organizadora de la Exposición Universal. Su financiación corrió a cargo de la empresa Mapfre, que lo bautizó con su nombre: Puente Mapfre. Sin embargo, los sevillanos a veces llamamos a las cosas como nos parece, por eso desde el primer día se le conoció como Puente de la Barqueta.

El encargo era claro: crear un acceso que uniera el centro histórico de Sevilla con la Isla de la Cartuja, donde iba a celebrarse la Exposición Universal. Arenas y Pantaleón resolvieron el problema con una solución tan elegante en lo visual como brillante en lo técnico: un único arco de acero de 214 metros cuyos extremos forman dos pórticos triangulares inclinados a modo de gran puerta de entrada, atirantado por el propio tablero de 168 metros que flota sobre el río sostenido por apenas cuatro soportes verticales, sin ningún apoyo intermedio.

Pero detrás de esa sencillez hay una solución estructural de gran complejidad en la que el arco y el tablero trabajan conjuntamente para soportar las cargas, en lo que los ingenieros llaman un puente de arco tesado o bow string. El resultado es una estructura que recibió reconocimiento internacional y que se convirtió en referencia para proyectos similares en otros países.

La maniobra de colocación: uno de los momentos más espectaculares de la historia de Sevilla

Una de las curiosidades más llamativas del Puente de la Barqueta es la manera en que fue colocado en su posición definitiva. La estructura no se construyó directamente sobre el río, sino en tierra firme, en paralelo al cauce, en la orilla de la Isla de la Cartuja. Y una vez terminada, hubo que trasladarla hasta su emplazamiento final.

El 30 de mayo de 1989, el puente fue girado 90 grados sobre el río con la ayuda de barcazas resistentes, mientras una de sus puntas permanecía fija y la otra describía un arco hasta encajar milimétricamente con los cuatro apoyos de hormigón preparados en ambas orillas.

Un puente que marcó una época

El Puente de la Barqueta no llegó solo. Forma parte de la gran transformación urbana que Sevilla vivió con la Exposición Universal de 1992, que en pocos años cambió radicalmente la fisonomía de la ciudad: nuevas infraestructuras, nuevos barrios, nuevas conexiones entre zonas que antes estaban mal comunicadas. Para dar acceso a la Isla de la Cartuja se construyeron varios puentes, de los que la Barqueta y el Alamillo, este último obra del arquitecto Santiago Calatrava, con su emblemático arco inclinado, son los que han perdurado como iconos de aquella época.

Treinta años después de la Expo, el Puente de la Barqueta sigue siendo uno de los accesos principales a la zona norte de la Isla de la Cartuja, donde se encuentran el Parque Científico y Tecnológico, el parque temático Isla Mágica y el estadio olímpico.

¿Cómo ver el Puente de la Barqueta?

El Puente de la Barqueta se puede ver y admirar de muchas maneras, pero desde Cruceros Torre del Oro te recomendamos las dos mejores formas.

La primera es nuestro paseo en barco por Sevilla. Nuestro paseo de una hora por el río ofrece una perspectiva que desde tierra es imposible: el arco se eleva sobre ti mientras el Guadalquivir te lleva despacio, y la escala real de la estructura te impresiona de una forma completamente distinta a como lo hace desde la orilla. Una hora de navegación con audioguía incluida, partiendo desde la Torre del Oro, que te permite ver Sevilla desde un ángulo diferente.

La segunda es el autobús turístico verde de Sevilla, que también pasa por el Puente de la Barqueta en su recorrido por la ciudad. Subido en la cubierta, cruzar el puente a vista de pájaro es una experiencia completamente diferente a la del barco pero a la vez igual de recomendable.

Y si quieres sacarle el máximo partido a tu visita a Sevilla, el Pack Adventure de actividades en Sevilla combina las dos experiencias con más de 20% de descuento, y además incluye visitas guiadas a pie por Triana, el Barrio de Santa Cruz y la Plaza de España. Una forma de ver Sevilla desde todas las perspectivas posibles sin tener que organizar nada por separado.

El Puente de la Barqueta es una de esas obras que demuestran que la ingeniería y la belleza no son incompatibles. Una estructura pensada para durar, reconocida internacionalmente y que hoy forma parte del alma de Sevilla tanto como la Giralda o la Torre del Oro. Si quieres verlo desde el río, te estaremos esperando junto a la Torre del Oro, ¡hasta pronto!

Las tradiciones de la Feria de Abril de Sevilla

La Feria de Abril nació en 1847 como un humilde mercado de ganado impulsado por dos concejales que propusieron al Ayuntamiento de Sevilla recuperar una celebración que ya tenía raíces en el siglo XIII. Nadie podía imaginar entonces que aquel mercado con apenas 19 casetas se convertiría en una de las fiestas más reconocidas del mundo. Hoy son muchas las tradiciones de la Feria de Abril que los sevillanos seguimos pasando de generación en generación

¿Cuáles son las tradiciones típicas de la Feria de Abril?

La cena del Pescaíto

La Noche del Alumbrao, cuando empieza oficialmente la Feria, es muy común celebrar la Cena del Pescaíto. Las casetas abren sus puertas para recibir a socios y amigos con una cena a base de pescado frito. Calamares, boquerones, cazón en adobo… la cocina del Atlántico y del Guadalquivir en su versión más festiva

El origen de esta costumbre es relativamente moderno y bastante sencillo. La teoría más extendida sitúa su nacimiento en la época en que la Feria se trasladó al recinto de Los Remedios, en 1973. Los socios de las casetas, después de pasar el día decorando y preparando el espacio, aprovechaban para cenar juntos antes del Alumbrao con lo que tenían a mano: pescado frito, que aguanta bien sin refrigeración y resulta fácil de compartir. Poco a poco la costumbre se fue extendiendo hasta hacerse universal, pasando de las casetas a los bares del barrio y de los bares a los hogares.

Lo más curioso es que la cena del Pescaíto tiene protocolo propio: las mujeres no visten de flamenca todavía, ya que la Feria no ha comenzado oficialmente, y hay una elegancia más discreta, de chaqueta y vestido de noche. La fiesta empieza, pero con mesura.

El traje de flamenca

Pocos elementos de la Feria de Abril son tan reconocibles como el traje de flamenca. Vestidos largos y entallados, volantes en la falda y las mangas, colores vivos, flores en el pelo, pendientes grandes y, casi siempre, el estampado de lunares que se ha convertido en seña de identidad andaluza en todo el mundo. Pero el origen de este traje es mucho más humilde de lo que su actual glamour sugiere.

vestidos de flamenca de la feria de abril

El vestido de flamenca nació en los campos andaluces. Era la ropa de trabajo de las mujeres campesinas y gitanas que acompañaban a los tratantes a las ferias de ganado a finales del siglo XIX: una bata práctica, fresca y cómoda, con volantes y bordados de colores que hacían las faenas más llevaderas. No estaba pensada para desfilar; simplemente, era cómoda y fresca bajo el sol de Andalucía. Dice la historia que estos vestidos llamaron la atención de las señoras de la alta sociedad, que empezaron a adoptar el traje y refinarlo con tejidos más caros y complementos más elaborados.

El traje de flamenca tiene además un rasgo único entre los trajes regionales de España: es el único que cambia cada año siguiendo las tendencias de la moda. Cada temporada, diseñadores de toda Andalucía presentan sus novedades en el SIMOF, el Salón Internacional de la Moda Flamenca, y es muy común se compren trajes nuevos cada pocos años para acompañar esas modas.

Las casetas privadas: la casa dentro de la casa

Quien visita la Feria por primera vez se suele llevar una sorpresa: la mayoría de las casetas son privadas. Cerca del 85% del recinto pertenece a familias, peñas, hermandades, asociaciones y empresas que las mantienen año tras año como si fueran una segunda casa, y entrar requiere invitación o conocer a algún socio.

Sin embargo, las casetas privadas son el alma de la Feria. Las casetas son el espacio íntimo y colectivo que Sevilla convierte en hogar durante una semana. Son el lugar donde una familia se reúne cada año o donde los amigos de siempre se ven por primera vez en meses.

caseta privada de la feria de abril

Para quienes visitan Sevilla sin conocer a nadie, hay buenas noticias: existen casetas públicas gestionadas por el Ayuntamiento, los distritos de la ciudad, partidos políticos, sindicatos y entidades culturales, abiertas a cualquier persona. Son una puerta de entrada perfecta para vivir el ambiente del Real. Y siempre está la opción de disfrutar las calles del recinto, que de por sí son un espectáculo: caballos, trajes de flamenca, música y alegría.

La gastronomía y el rebujito

La Feria de Abril es también, en buena medida, una celebración gastronómica. Dentro de las casetas se come y se bebe con generosidad y sin prisas, siguiendo un ritmo que va del aperitivo de la mañana a los churros con chocolate de la madrugada. El repertorio es amplio y reconocible: jamón ibérico, queso, tortilla de patatas, gambas, montaditos…

Pero si hay una sola cosa que define el sabor de la Feria, esa es el rebujito. Esta mezcla de vino de manzanilla o fino con refresco de lima-limón servida con mucho hielo en jarras de litro es la bebida oficial del Real. Su origen es más reciente de lo que parece: la primera constancia documentada de esta mezcla se sitúa en la Feria del Corpus de Granada en los años 80, cuando un grupo de farmacéuticos que se quedó sin bebidas en su caseta, mezclaron unas botellas de vino de Jerez del año anterior con refresco para suavizar el sabor.

El invento funcionó, y a lo largo de los años 90 el rebujito se extendió a Sevilla y a todas las ferias y romerías de Andalucía occidental. Hoy es casi imposible imaginar la Feria sin él, aunque los más puristas siguen prefiriendo la manzanilla sola y bien fría.

La Calle del Infierno

Justo al lado del Real, pero con otro registro completamente distinto, se levanta cada año la Calle del Infierno: el mayor parque de atracciones efímero de España. Más de cien atracciones, a las que los sevillanos llamamos «cacharritos», llegan desde todos los puntos del país para instalarse en este espacio de decenas de miles de metros cuadrados que es el contrapunto festivo y familiar del Real.

calle del infierno en la feria de abril

El nombre tiene una explicación sencilla y sonora: el estruendo ensordecedor que generan cien atracciones funcionando al mismo tiempo. Tiovivos, norias, coches de choque, puestos de tiro, tómbolas y puestos de comida rápida convierten este espacio en el corazón de la Feria para los más pequeños, aunque los adultos no se quedan atrás.

Desde hace algunos años, la Calle del Infierno pierde su nombre durante algunas horas. Gracias a la iniciativa «Feria sin ruido», hay determinados momentos donde las atracciones funcionan sin música ni efectos sonoros, para que personas con neurodivergencia, dentro del espectro autista o con sensibilidad auditiva puedan disfrutarlas al máximo. Este año los horarios son de 16:00 a 19:00 el martes, jueves y viernes.

Los toros en la Maestranza

Desde el primer año de Feria, los toros y la fiesta han ido de la mano. El 17 de abril de 1847, un día antes de la inauguración de la primera Feria, ya se programó una corrida de toros. Y desde entonces la vinculación entre la Feria de Abril y la temporada taurina en la Real Maestranza no se ha interrumpido nunca.

La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla es uno de los cosos más importantes del mundo. Su característica forma ovalada la hace única entre las plazas españolas, y su historia está ligada a los grandes nombres de la tauromaquia de todos los tiempos. Cada tarde de Feria, los principales espadas del escalafón se enfrentan a toros de prestigiosas ganaderías en una cita que los aficionados consideran de las más exigentes del año.

La temporada arranca el Domingo de Resurrección y durante la semana de Feria pueden celebrarse entre 18 y 28 espectáculos. Quien no sea aficionado puede igualmente visitar el museo de la Maestranza o simplemente admirar el edificio desde la orilla del Guadalquivir, donde la vista de la plaza desde el río es una de las estampas más clásicas de Sevilla.

Los fuegos artificiales

La Feria acaba como tiene que acabar: con un espectáculo de fuegos artificiales sobre el Guadalquivir en la madrugada del domingo. La historia de los fuegos en la Feria se remonta a 1864, cuando se celebraron los primeros. Desde entonces no ha habido una sola edición sin ese broche final.

Conocer el origen de las tradiciones de la Feria de Abril permite disfrutarla con otra dimensión: entender que el pescaíto no es solo una cena, que el traje de flamenca no es solo moda o que las casetas no son solo carpas con barra. Son rituales que tienen historia, que cambiaron con los años y que siguen vivos porque Sevilla sabe muy bien lo que vale lo suyo. Si quieres completar tu experiencia en la ciudad, nosotros te esperamos junto a la Torre del Oro para un paseo en barco por Sevilla.

Novedades de Feria de Abril de Sevilla 2026

La Feria de Abril de Sevilla 2026 ya está aquí, y esta edición llega con varias novedades que merece la pena conocer antes de pisas el albero. Si estás pensando en venir a Sevilla en abril, o si simplemente quieres estar al día de todo lo que cambia en el Real este año, aquí tienes la guía completa de las novedades de la Feria de Abril.

¿Qué novedades de Feria de Abril hay en 2026?

Las fechas: vuelve el calendario clásico de lunes a domingo

Una de las novedades más comentadas entre los sevillanos es el regreso al formato de siempre. La Feria arranca con la Noche del Pescaíto el lunes 20 de abril, cuando las casetas organizan sus cenas y empiezan a recibir a sus asistentes. A medianoche, en la transición al martes, llega el momento más esperado: el Alumbrao, el encendido de la portada y los farolillos que da inicio oficial a la semana. La Feria se celebrará oficialmente del martes 21 al domingo 26 de abril, con el espectáculo de fuegos artificiales que pondrá el broche el domingo por la noche.

Esto supone recuperar el formato más clásico de la Feria: lunes de pescaíto, alumbrado a medianoche y cierre con fuegos el domingo. Los últimos años el calendario había discurrido de sábado a sábado, un esquema que muchos sevillanos sentían como menos auténtico. Es un calendario corto pero intenso, que termina el domingo con los fuegos artificiales sobre el Guadalquivir para cerrar la semana.

Para quienes planifican su visita desde fuera de Sevilla, conviene saber que el miércoles 22 de abril ha sido fijado como festivo local, lo que significa que ese día el Real estará especialmente animado desde primera hora de la mañana.

La portada: un viaje al corazón del Renacimiento sevillano

Cada año, la portada del Real es uno de los grandes protagonistas de la Feria antes incluso de que empiece. Es el símbolo visual de cada edición, el punto de encuentro para las fotos de rigor y la primera imagen que te recibe al cruzar hacia el recinto ferial. La de 2026 es especialmente especial.

El autor de la portada de este año es el arquitecto Davide Gambini, que ya firmó la portada de 2024 y que en esta ocasión se ha superado con una propuesta cargada de historia. El diseño fusiona dos edificios emblemáticos de Sevilla: el Pabellón de Portugal de la Exposición Iberoamericana de 1929 y el Cenador de Carlos V en los jardines del Real Alcázar. La elección no es casual: el año 2026 marca el 500 aniversario del matrimonio entre Carlos V e Isabel de Portugal, celebrado precisamente en el Real Alcázar de Sevilla. Según explicó el propio arquitecto, su intención ha sido «seguir la línea de 29, añadiendo el Cenador de Carlos V para conmemorar el quinto centenario del matrimonio del emperador con Isabel de Portugal, un testimonio del papel de Sevilla como cruce de caminos».

portada de la feria de abril 2026

El resultado es una estructura de cinco arcos y una torre central de considerable altura, decorada con referencias a la azulejería del Alcázar, en un estilo que fusiona el regionalismo andaluz con el espíritu renacentista de la Sevilla imperial. En números, las dimensiones hablan por sí solas: 50 metros de ancho, 40 de alto y 5,7 de profundidad, con 28.000 bombillas, más de 30.500 metros de tubo de luz y casi 3.800 metros cuadrados de panelado. Una portada que, ya de noche, va a ser sencillamente espectacular.

La nueva calle peatonal: más espacio y mejor movilidad en el Real

La tercera gran novedad de esta edición afecta directamente a cómo se mueve la gente dentro del recinto ferial. El Ayuntamiento de Sevilla ha anunciado la prolongación de la calle Pepe Luis Vázquez hasta la avenida Juan Pablo II, creando un nuevo acceso de uso exclusivamente peatonal que este año contará con albero compactado.

La decisión ha sido posible porque algunas casetas no renovaron su concesión, entre ellas una bastante grande que pertenecía a la Casa de Jaén. Al quedar ese hueco, el Ayuntamiento decidió abrir este acceso peatonal para mejorar la seguridad y facilitar las evacuaciones o el paso de carretillas de noche para reponer las casetas.

De cara a 2027 está prevista la reurbanización completa de esta nueva calle para permitir el paso de ambulancias, policía, bomberos, Lipasam y coches de caballos, así que lo que este año es albero compactado se convertirá en una mejora definitiva en futuras ediciones.

Sevilla, la Feria y el Guadalquivir: todo en un solo viaje

La Feria de Abril es el momento en que Sevilla vive su versión más festiva, más colorida y más auténtica. Pero Sevilla en primavera es mucho más que el Real de la Feria. Los días de Feria son también perfectos para descubrir la ciudad desde el río, antes o después de las casetas, cuando el calor aprieta al mediodía o cuando buscas un momento de calma entre tanta alegría.

Nuestros paseos en barco por Sevilla te permiten ver Sevilla desde el agua: la Torre del Oro, el Puente de Triana, las fachadas históricas que miran al río. Una hora de navegación con audioguía incluida, a bordo de nuestros barcos junto a la Torre del Oro. Una perspectiva de la ciudad que cambia todo lo que crees que ya conoces.

Si quieres aprovechar al máximo tu visita a Sevilla durante la Feria, nuestros packs de actividades en Sevilla combinan el paseo en barco con el autobús turístico, visitas guiadas por Triana y el barrio de Santa Cruz, espectáculo flamenco y mucho más. La mejor forma de no perderte nada de una ciudad que en primavera, y especialmente en Feria, se convierte en el lugar más bonito del mundo.

La Feria de Abril 2026 llega con energía renovada: el calendario de siempre, una portada que emociona y un recinto más cómodo para todos. Nosotros te esperamos junto a la Torre del Oro para completar la experiencia sevillana de la mejor manera posible: navegando por el río que vio partir las naves hacia América y que hoy sigue siendo el corazón de esta ciudad única.

El barrio de San Gil: historia y monumentos

Si hay un rincón de Sevilla capaz de concentrar siglos de historia en apenas unos metros, ese es el barrio de San Gil. Situado en el extremo norte del casco antiguo, junto al límite con el distrito de la Macarena, este barrio guarda algunos de los monumentos más impactantes y menos conocidos de la ciudad. Hoy desde Cruceros Torre del Oro te contamos todo lo que debes saber sobre este barrio.

Por qué visitar el barrio de San Gil

San Gil combina dos cosas que hacen irresistible a Sevilla: el peso de la historia y la autenticidad de un barrio que todavía vive al margen del turismo masivo. Sus calles, sus plazas y sus monumentos atraen a visitantes de todo el mundo, pero el ambiente sigue siendo el de un barrio con identidad propia. Los bares están pensados para los vecinos, los precios son más razonables que en el centro y la arquitectura te envuelve en cada esquina.

El barrio es también un punto de encuentro de estilos y épocas: aquí conviven la muralla almohade del siglo XII, las iglesias gótico-mudéjares medievales, la arquitectura neobarroca del siglo XX y el patrimonio industrial del XIX. Todo ello en un espacio que se puede recorrer a pie en pocas horas.

Qué ver en el barrio de San Gil

La Basílica de la Macarena

Pocas imágenes de Sevilla son tan reconocibles como la de la Virgen de la Esperanza Macarena. Su basílica, de estilo neobarroco y construida entre 1941 y 1949, es la sede de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena, y acoge a de miles de visitantes cada año.

La basílica, técnicamente denominada Basílica Menor de María Santísima de la Esperanza Macarena Coronada, se levantó en la calle Bécquer para convertirse en la sede definitiva de una hermandad con más de cuatro siglos de historia. En su interior, los frescos, la orfebrería procesional y la propia imagen mariana componen un conjunto de enorme valor artístico y devocional. Desde 2009, el edificio cuenta además con un museo donde el visitante puede recorrer la historia de la hermandad a través de sus elementos procesionales y litúrgicos.

foto de la basílica y el arco de la macarena

El Arco de la Macarena

El Arco de la Macarena, también conocido como Puerta de la Macarena es, junto al Postigo del Aceite y la Puerta de Córdoba, uno de los tres únicos accesos que se conservan de las antiguas murallas de la ciudad. Era la entrada principal desde el norte, la más importante y la más monumental de todas las puertas de Sevilla.

Su origen se remonta a los almorávides, aunque ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de los siglos. La configuración actual, con su gran arco enmarcado por pilatrones de gusto clasicista, es resultado de una reedificación llevada a cabo en 1795 por el arquitecto José Chamorro. En su parte superior luce desde 1923 un retablo cerámico de azulejos policromados con la imagen de la Virgen de la Esperanza, que refuerza el vínculo simbólico entre el arco y la hermandad cuya imagen lo cruza cada Viernes Santo.

Lo que quizás muchos desconocen es la enorme carga histórica de este arco: por aquí entraron en Sevilla reyes como Alfonso XI de Castilla en 1327, Isabel I en 1477, Fernando II de Aragón en 1508 o Carlos I junto a su prometida Isabel de Portugal en 1526. Era el acceso ceremonial por excelencia, el punto donde la ciudad recibía a sus visitantes más ilustres y les entregaba las llaves.

La muralla de Sevilla

Justo al lado del Arco, extendiéndose hacia el este, se encuentra uno de los tramos mejor conservados de la antigua muralla de Sevilla. Lo que hoy se puede admirar desde la calle Resolana es el resultado de sucesivas etapas constructivas: una obra iniciada por los almorávides en torno al siglo XII, reforzada posteriormente por los almohades y que llegó a tener en su momento de mayor esplendor siete kilómetros de perímetro, más de 160 torreones y hasta trece puertas de acceso.

El tramo que se conserva en San Gil, entre el Arco de la Macarena y la Puerta de Córdoba, incluye ocho torres rectangulares separadas entre sí unos cuarenta metros. Es uno de los pocos vestigios murarios auténticos que quedan en pie en toda España de este período, y fue declarado Monumento Nacional ya en 1908. Pasear junto a esta muralla es entender de una manera muy física por qué Sevilla fue, durante la Edad Media, considerada una de las ciudades mejor protegidas de Europa.

La Iglesia de San Gil

Adosada a la propia Basílica de la Macarena se encuentra la Iglesia de San Gil Abad, uno de los templos más antiguos de Sevilla. Su fundación se remonta a la segunda mitad del siglo XIII, casi inmediatamente después de la reconquista de la ciudad por Fernando III el Santo, siendo una de las iglesias llamadas «alfonsinas» por haber sido edificadas durante el reinado de Alfonso X el Sabio.

El templo, catalogado como Bien de Interés Cultural y considerado Monumento, pertenece al valioso grupo de iglesias gótico-mudéjares de Sevilla, ese estilo híbrido y genuinamente andaluz que mezcla la estructura gótica de arcos ojivales con la tradición artesanal mudéjar en materiales y decoración. De su época fundacional se conservan la cabecera, el tramo transversal y parte de la torre, con restos que algunos historiadores vinculan incluso a una mezquita preexistente.

La Torre de los Perdigones

A pocos pasos del conjunto formado por la basílica, el arco y la muralla, en la calle Resolana, se levanta una de las joyas más singulares e inesperadas del barrio: la Torre de los Perdigones. Construida en 1885 como parte de la antigua fundición de San Francisco de Paula, esta torre de ladrillo de casi 45 metros de altura era la pieza central de una fábrica dedicada a la producción de perdigones, balas y planchas de zinc. El plomo se fundía en hornos en la parte alta de la torre y caía por gravedad adoptando forma esférica al enfriarse: un ingenio industrial del siglo XIX que hoy resulta casi poético.

Tras décadas de abandono y varias fases de restauración, la torre fue recuperada para la ciudad y hoy funciona como mirador y cámara oscura, una de las pocas de este tipo que existen en el mundo. Desde sus 45 metros de altura se divisa uno de los panoramas más completos del casco histórico de Sevilla y su área metropolitana, con la Giralda, el Guadalquivir y la isla de la Cartuja como protagonistas del horizonte.

Rodea la torre el Parque de los Perdigones, un espacio verde con fuentes, zonas de paseo y jardines que resulta especialmente agradable en primavera y otoño. Un lugar que combina patrimonio industrial, vistas privilegiadas y un momento de descanso en medio de la visita al barrio.

Cómo visitar el barrio de San Gil

La mejor forma de llegar al Arco de la Macarena, punto de partida natural para recorrer todo este conjunto, es a bordo del bus turístico verde de Sevilla. El bus tiene parada justo frente al arco, lo que te permite bajar, explorar el barrio con calma y volver a subir cuando quieras para continuar el recorrido por el resto de la ciudad, ya que el ticket del bus turístico te permite bajar y subir todas las veces que quieras durante 48 horas.

Si buscas completar la experiencia, nuestro Pack Golden de Actividades en Sevilla combinan el autobús turístico con un paseo en barco por Sevilla, visitas guiadas por Triana y el barrio de Santa Cruz, espectáculo flamenco y visita guiada a la Plaza de España. Una forma cómoda y completa de descubrir Sevilla sin preocuparse de nada.